Nuestra época está marcada por un contexto de “policrisis”, lo que parecían fenómenos aislados se revelan hoy como procesos interdependientes y globales, que configurando una complejidad inédita. Por lo tanto, no basta con diagnosticar lo que sucede, se vuelve urgente producir generar conocimientos que sean capaces de impulsar transformaciones.
Es en este horizonte que surge el programa transdisciplinar CLIPP, como un sistema acoplado orientado por un propósito: agregar valor a la esfera pública, en una gramática transversal que programa las condiciones para que el conocimiento científico se traduzca en transformaciones efectivas en la sociedad".
Rosa Devés, Rectora de la Universidad de Chile
Las líneas de investigación, innovación y transferencia del CLIPP se desarrollan en un contexto marcado por una constelación de crisis globales —emergencia climática, erosión de la biodiversidad, desigualdades estructurales y crisis de legitimidad democrática— que exige producir conocimientos capaces de transformar realidades. Estas líneas se inscriben en los fenómenos de transformación descritos por el CTCI y contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los desafíos planteados por la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Su propósito es organizar ideas valiosas, fortalecer ecosistemas transdisciplinarios y habilitar colaboraciones que permitan incidir en políticas públicas, organizaciones, territorios y múltiples ciudadanos y ciudadanas.
La línea de Cambio Climático aborda una crisis sistémica cuyos efectos —sequías, incendios, pérdida de glaciares y desertificación— exigen nuevas formas de comprender y habitar el territorio. Articula ciencia, tecnología y justicia ambiental para generar capacidades de transformación y resiliencia, promoviendo marcos de gobernanza adaptativa y policéntrica. Mediante la coproducción de conocimiento entre academia, actores públicos, privados y comunidades, busca desarrollar respuestas contextualizadas y fortalecer la anticipación institucional frente a la incertidumbre climática.
La línea de Desarrollo Territorial se orienta a comprender y proyectar territorios atravesados por presiones ecológicas, productivas y sociales. Concibe el territorio como un sistema socioecológico complejo y promueve modelos de desarrollo que integren sustentabilidad, inclusión y coherencia institucional. A través de la articulación entre ciencia, actores públicos, privados y comunitarios, impulsa procesos de co-producción de conocimiento y marcos de gobernanza policéntrica que fortalezcan las capacidades locales para enfrentar incertidumbres y anticipar transformaciones.
La línea de Equidad de Género aborda las brechas persistentes que afectan la participación, el reconocimiento y la distribución de oportunidades entre mujeres, hombres y diversidades, considerando dimensiones como la división sexual del trabajo, las violencias estructurales, la representación en espacios de decisión y la brecha digital y tecnológica. Su enfoque integra análisis de políticas públicas, innovación tecnológica con perspectiva de género y estudios sobre organización del cuidado y ciudadanía digital, articulando ciencias sociales, ingeniería y estudios feministas. Mediante esta convergencia, busca promover la inclusión, fortalecer la incorporación de la perspectiva de género en proyectos de innovación y producir iniciativas conjuntas orientadas a transformar estructuras formales, simbólicas y culturales.
La línea de Trabajo aborda los efectos de las transformaciones tecnológicas y la digitalización sobre el empleo, la organización laboral y el bienestar social, considerando desafíos como la automatización, la economía de plataformas y las brechas de empleabilidad e informalidad. Su enfoque transdisciplinario integra economía, sociología y gestión de la innovación para analizar trayectorias laborales, nuevas configuraciones de empleo y sus implicancias en la calidad de vida, la distribución del tiempo y las dinámicas de género y cuidado. Mediante la articulación entre empresas, sindicatos, universidades y organismos públicos, esta línea busca desarrollar modelos que combinen flexibilidad, equidad y protección social, entendiendo el trabajo como un sistema socio-técnico complejo que requiere metodologías capaces de anticipar riesgos y diseñar políticas adaptativas.
La línea de Seguridad y Reinserción Social aborda los límites de políticas centradas exclusivamente en respuestas punitivas o asistenciales, promoviendo enfoques integrados que articulen prevención, rehabilitación y participación comunitaria. Considera las tensiones del sistema penitenciario —sobrepoblación, violencia intracarcelaria, escasez de programas y descoordinación institucional— y sus efectos en la reincidencia y en las dificultades de reintegración educativa, laboral y social. Desde un enfoque orientado a la anticipación y la efectividad multidimensional, la línea combina análisis predictivo, innovación social y coordinación interinstitucional para fortalecer políticas basadas en evidencia, diseñar sistemas de información integrados y articular intervenciones educativas, laborales y comunitarias que favorezcan la autonomía y la participación ciudadana de personas privadas de libertad.
La línea de Salud Pública aborda los desafíos derivados del envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas, la inequidad territorial y las crisis sanitarias globales, entendiendo la salud como un bien público estrechamente vinculado a determinantes sociales, económicos y ambientales. Frente a las brechas del sistema sanitario chileno —segmentación, fragmentación, escaso uso de evidencia e insuficiente integración tecnológica— esta línea articula economía de la salud, gestión de datos, innovación tecnológica y diseño de políticas públicas para fortalecer la gobernanza sanitaria, el acceso equitativo y la resiliencia del sistema. Su trabajo integra metodologías participativas, tecnologías digitales y análisis predictivo, incorporando perspectivas de género, interculturalidad y territorialidad, con el fin de impulsar modelos de atención adaptativos, reducir inequidades y mejorar la efectividad organizacional y comunitaria.
La línea de Educación aborda la creciente brecha entre el sistema educativo y las necesidades sociales, tecnológicas y ambientales del siglo XXI, entendiendo la educación como un espacio central para la equidad, la innovación y la cohesión democrática. Considera las rigideces institucionales, la desigualdad de oportunidades y la débil articulación entre formación, investigación y productividad, integrando análisis de políticas, pedagogías emergentes y tecnologías del aprendizaje para promover una innovación educativa con propósito público. Su enfoque articula educación continua, aprendizaje significativo y evaluación integral de competencias, fortaleciendo vínculos entre escuelas, universidades, comunidades y organismos públicos. A través del estudio de ecosistemas de innovación educativa y experiencias de experimentación contextualizada, esta línea impulsa modelos de aprendizaje inclusivos, adaptativos y colaborativos, capaces de responder a los desafíos de la digitalización, la sostenibilidad y la transformación social.
La línea de Infancia y Juventud aborda el papel estratégico que tienen niñas, niños y adolescentes en la sostenibilidad social y territorial, destacando su bienestar, participación y ejercicio de derechos en un escenario marcado por incertidumbre global y aceleración tecnológica. Frente a políticas históricamente fragmentadas y centradas en la asistencia más que en el reconocimiento de su agencia, esta línea adopta un enfoque integral de derechos, ciudadanía activa y corresponsabilidad social. Combina metodologías cualitativas y cuantitativas, análisis territorial y plataformas de participación digital para vincular a jóvenes e instituciones en torno a transformaciones sociales, entornos digitales y riesgos emergentes, promoviendo la co-creación intergeneracional y el fortalecimiento de su rol como agentes de innovación social y comunitaria.
La línea de Desigualdad y Cohesión Social aborda los procesos de conflicto, cooperación y cohesión que emergen de la interacción entre actores, instituciones y territorios en contextos sociales complejos. Analiza cómo las condiciones socioeconómicas, los arreglos institucionales y las políticas públicas inciden en la integración social, la legitimidad y la capacidad de coordinación colectiva, considerando tanto la realidad chilena como otros contextos internacionales. La línea pone especial atención a las señales recientes de conflictividad social y política, entendidas como expresiones de tensiones acumuladas en los modos de organización social, urbana y territorial. A través de la articulación de dimensiones interpersonales, intergrupales e institucionales, y mediante la coproducción de conocimiento con actores públicos y sociales, busca desarrollar capacidades analíticas y dispositivos de innovación con propósito público orientados a fortalecer la cohesión social y la gobernanza democrática en escenarios de alta incertidumbre.
La línea de Dispositivos Transversales aborda la necesidad de infraestructura cognitiva, tecnológica y organizacional para articular investigación, transferencia y toma de decisiones basadas en evidencia en un ecosistema de innovación con propósito público. Frente a la fragmentación disciplinaria, institucional y tecnológica del sistema chileno, estos dispositivos funcionan como plataformas de aprendizaje institucional que permiten diseñar, validar y escalar herramientas orientadas a la efectividad multidimensional. Retomando la noción foucaultiana de dispositivo —como red heterogénea de saberes, prácticas, instituciones y tecnologías con función estratégica— esta línea desarrolla instrumentos capaces de integrar datos, fortalecer la interoperabilidad y potenciar el análisis predictivo.